En el lugar del cuerpo

   “Temo caer en la ficción, veraz pero incompleta.”

Leonora Carrington

Las memorias de Leonora Carrington (Lancashire, 1917- Ciudad de México, 2011), artista polifacética más reconocida como pintora surrealista, apenas abarcan una semana: datan del lunes 23 al viernes 27 de agosto de 1943, con un breve epílogo, más de cuarenta años más tarde, en 1987.

Los primeros recuerdos comienzan tres años antes, en 1940, cuando arrestaron a su compañero de entonces, el pintor surrealista Marx Ernst, para trasladarlo a un campo de concentración. Este hecho será el punto de partida de un viaje sólo de ida que, en forma de diario, narra la huida de la Francia ya invadida por los alemanes para entrar en la España franquista. Allí es internada por la fuerza, por mediación de su padre, en el sanatorio del doctor Luis Morales en Santander. Poco tiempo después, escapó a México, donde se estableció definitivamente; murió en 2011, a los noventa y cuatro años.

A través de la escritura, Carrington se propone revivir la experiencia de aquellos días para “desprenderse de la máscara y devenir un escudo contra el Conformismo (…) Había visto la injusticia de la sociedad, primero quería limpiarme yo misma, y luego ir más allá de su brutal ineptitud. Mi estómago era el lugar donde se asentaba la sociedad, pero también el punto por donde me unía con todos los elementos de la tierra. Era espejo de la tierra, cuyo reflejo es tan real como la persona reflejada. Tenía que eliminar de este espejo -mi estómago- las espesas capas de suciedad (las fórmulas aceptadas) que lo empañaban.”

Memorias de abajo es un extraordinario descenso para llegar al conocimiento de lo que está oculto bajo la superficie. Los paisajes más surrealistas confluyen con la identificación desenfrenada con el mundo exterior, que tiene lugar en el cuerpo femenino que, atravesado por proyecciones -la mirada de los otros-, deviene un lugar de incorporación y de posibilidad de transformación, esencialmente performativo. Podría pensarse así al cuerpo femenino, concebido desde la mirada surrealista que reconstruye Jack J. Spector en Arte y escritura surrealistas (1919-1939), es decir, como un puente entre el encantamiento poético, la convulsión sexual y el entusiasmo político bajo el signo de la manipulación masculina; sostenido por metáforas de unidad inaugura un lugar (cuerpo), una ocasión (relación orgiástica) y responde a un ideal (representación de la libertad). Un cuerpo manejable con la mente inspirada de una secretaria o vidente que media entre la energía universal y el poeta, categorías que Carrington llevará hasta los extremos para asumirlas y sustraerlas de la dominación masculina.

Alpha Decay recuperó en 2017 Memorias de abajo con prólogo de Elena Poniatowska, autora de la biografía novelada Leonora (2011), en un momento en el cual hay un replanteamiento en las formas de la escritura femenina.

Andrea Montoya

Deja un comentario