¿Qué es aquello que nos define, con lo que definimos a los otros y lo que produce todo tipo de reacciones en nosotros? son las palabras. Atravesados y sujetados por el querer de los otros, nos examinamos mutuamente respondiéndonos, pero sin tener la oportunidad de detenernos y escuchar nuestro propio deseo.

En este espacio terapéutico no se trata de hablar como hacemos habitualmente con los “demás según sus expectativas” sino de de hablar de aquello que realmente nos sucede, lo que sentimos y vivimos.

Las dificultades pueden ser diversas. Depresiones, obsesiones, angustia, soledad, problemas con el amor, insatisfacción, dificultades con la pareja y una larga lista de síntomas que no son más que palabras que se encadenan de una manera particular y se encarnan en nosotros y nos hacen entender y vivir la vida de una forma limitada, con padecimiento y dolor. Algunas veces, no lo vivimos de manera consciente, porque es un relato tan arraigado que sólo hace efecto en el acto, y otras, esos relatos están olvidados, escondidos y ejercen su influencia ubicándonos en lugares específicos, sin que sepamos dar cuenta de ello.

Este espacio es una propuesta de reflexión y escucha, de acceso a pensarse, y ser quién somos. Dejar de reaccionar y analizar qué es lo que nos sucede, que es aquello que nos pasa con nosotros mismos y con los semejantes: pareja, amigos, hijos, padres, amores, goces y poder transitar mejor la vida.

Cada sujeto es único, es un trabajo sobre el caso por caso, en tanto singular e irrepetible. No hay recetas que se puedan reproducir de un sujeto a otro.Trabajo generando hipótesis. Lo principal es el sujeto, lo que tiene para decir, no hay nadie mejor que él mismo en saber qué es lo que le sucede.

Es un viaje que tiene de punto de partida la angustia, el malestar, la insatisfacción y como destino final, la verdad. Un sendero que recorremos juntos sin más brújula que las palabras y el deseo.